como en menos de 48 horas todo puede ser tan distinto, inverosímil siendo una posibilidad de crónica de una muerte anunciada.
llamemos una muerte al final de algo: un tiempo, un estado, un bienestar, una seguridad, algo.
también llamemos muerte a "le petite mort"
anunciada entiendo que todxs coincidimos en su definición ¿o no?
volvamos a mi mano sosteniendo la tuya - por ejemplo -
a tus ojos perdidos en recuerdos - en mi percepción -
a mi relato intentado llevar-te a un lado más tranquilo,
(recuerdos amorosos y transgresores para seguir creando ficciones)
vuelvo a esas calles sin ser "mis calles" [las que tan poco caminé para sentir el calor - aún latiendo - de la revuelta, de los cuerpos juntos, ahí respirando, ahí gritando, ahí diciendo "basta"... el hartazgo, la necesidad y posibilidad - ficcional - de transformación].
cómo en menos de 48 horas se siente aún la turbulencia de dos aviones que nadaron en nubes blanquísimas con 1 viento zonda a la altura de no sé cuantos pies de la tierra.
y la cordillera, siempre, tan bella, tan mágica, tan hechicera. tan cerca y tan lejos,
solo 5 horas en auto... y una cordillera
- y claro, una aduana, donde se la miden de un lado y del otro quienes operan en las fronteras-.
1 y dos alondras - sin ser las mismas-
1 noche de despedida de tantas cosas.
una torta que aplasté.
dos vinos que abandoné.
miles de complicidades y 1cordillera.
cordillera entrando a un baño.
y a una escalera.

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