40 noviembres

porque a medida que construimos los recuerdos los voy soltando.
como si tu corporalidad en lo cercano próximo habilitara una suerte de ritual del soltar, tan sentido y tan íntimo, que sale, que se va sin que me dé cuenta. (acto mágico, te diré).

y sin embargo no es tu presencia cercana, no puedo dar-le, dar-te esa responsabilidad. 
soy en este tiempo de aprendizajes, dolores y placeres (y pérdidas, entonces duelo, entonces mutación)
z (última letra del abecedario)

mi cuerpo después de deshacerse y desandarse en tu corporalidad, guarda otras, registros (diferentes formas, fuera del drama, que se van descubriendo, tan disimiles a otras que se han ido habitando con placer)

porque a medida que te encuentro me encuentro y te pierdo. 
suerte de ritual y juego concedido en este tiempo de estar así, de encontrarnos así, kemadas.

y de no esperar nada más que eso/esto que sucede y que, en ese instante, se desvanece. 

soltar continuo y persistente.

soy acá, sola con mi soledad y mis ganas de amarre. 
sola acá mirando los espejos que no existen, que no inventamos.
sola acá jugando con el humo de una mitad de cigarro que se consume solo.

o sola, como yo, en esta noche de grillos en la casa. 
de gatas sin espantos.
de ésta Soledad tan espantada.


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