porque a medida que construimos
los recuerdos los voy soltando.
como si tu corporalidad en lo
cercano próximo habilitara una suerte de ritual del soltar, tan sentido y tan
íntimo, que sale, que se va sin que me dé cuenta. (acto mágico, te diré).
y sin embargo no es tu presencia
cercana, no puedo dar-le, dar-te esa responsabilidad.
soy en este tiempo de
aprendizajes, dolores y placeres (y pérdidas, entonces duelo, entonces
mutación)
z (última letra del abecedario)
mi cuerpo después de deshacerse y
desandarse en tu corporalidad, guarda otras, registros (diferentes formas,
fuera del drama, que se van descubriendo, tan disimiles a otras que se han ido
habitando con placer)
porque a medida que te encuentro
me encuentro y te pierdo.
suerte de ritual y juego concedido en este tiempo de
estar así, de encontrarnos así, kemadas.
y de no esperar nada más que
eso/esto que sucede y que, en ese instante, se desvanece.
soltar continuo y
persistente.
soy acá, sola con mi soledad y
mis ganas de amarre.
sola acá mirando los espejos que no existen, que no
inventamos.
sola acá jugando con el humo de
una mitad de cigarro que se consume solo.
o sola, como yo, en esta noche de
grillos en la casa.
de gatas sin espantos.
de ésta Soledad tan espantada.

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