me estaba olvidando de cómo era ese instante de que alguien viva en mi, vibre mi cuerpo así.
empezaba a creer que se había instalado la lógica soledad de mi existencia soledad.
me estaba olvidando del instante de ver ojos mirando mis ojos desde un lugar inaprensible para la palabra.
me convencía ya de la mirada extrañando, al borde de la humedad sin soltar una lágrima, por el hartazgo de hacer crecer el mar.
estaba intentando soltar ese instante donde el placer de otro cuerpo estalla en sensaciones de ultimátum en mi piel, en mi cerebelo, en el tendón izquierdo de mi pie derecho.
sentía la necesidad de salir, de vagabundearme.
5 días
empezó a vagabundearse, bucar dejavus de otras vidas no sentidas.
Y algo se repite y algo falta
desenfado.
Vuelvo a sonreir…
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